24 febrero 2018
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Por Néstor Salgado.

“Se levanta en el mástil mi Bandera
como un sol entre céfiros y trinos,
muy adentro en el templo de mi veneración
oigo y siento contento latir mi corazón”

Estas palabras para una inmensidad de personas en el mundo no significan nada más que unas estrofas, otros seguramente ni le entienden, pero para un mexicano, la trompeta previa a esas palabras y las palabras mismas inflan el pecho de orgullo, erizan la piel y nos dan irrefrenables ganas de gritar “¡VIVA MÉXICO!”

“Es mi bandera la enseña nacional
Son estas notas su cántico marcial
Desde niños sabremos venerarla
Y también por su amor vivir”

Vaya país, nos caemos a pedazos y nos reconstruimos siempre. Pareciera a veces que la Virgencita ya no nos está protegiendo con su manto sagrado. Pareciera que la esperanza se va muriendo mientras Chabelo se llena de su energía vital. Pero no. Éste país se ha levantado de innumerables ocasiones. ¿Cómo olvidar los puños en alto el 19 de septiembre del año pasado? ¿Cómo olvidar aquella ocasión que los civiles y los militares juntos evitaron que nuestra bandera fuera llevada por el viento en la CDMX? La situación es difícil, pero no dudo que saldremos de ésta y de las que nos pongan enfrente

“Almo y sacro pendón que en nuestro anhelo
Como rayo de luz se eleva al cielo
Inundando a través de su lienzo tricolor
Inmortal nuestro ser de fervor y patrio ardor.”

Cierto. México es la delincuencia organizada, es la corrupción de algunos para miseria de casi todos, es esa bandera desgarrada, esa bandera de cabeza…
¿Pero saben? También México es amor, es solidaridad, es la carne asada en Monterrey, es la reunión bajo un tamarindo en Iguala, es la plática amena con un mezcal en un mercado de Oaxaca, es una caminata por el centro de Parral, es la plata de Taxco, es un café en alguna terraza de Cuernavaca, es la marea que toca los pies en la arena de Cancún, es la Feria de San Marcos en Aguascalientes, es el zacahuil de la Huasteca Potosina, es el puerco con frijoles de Mérida, es la vista espectacular de Barrancas del Cobre, es la selva con jaguares de Tabasco, es la inmensidad de los campos de piñas en Veracruz, es el tequila, el mezcal, es la multiculturalidad, es el huipil, es el gabán, es el huarache, el zapato de León o de San Mateo… México es muchas cosas, pero para algunos, como yo, MÉXICO LO ES TODO.

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