26 febrero 2018
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Por Gran Angular.

CHIMALHUACÁn.-El Carnaval de Chimalhuacán es uno de los más emblemáticos de la entidad y uno de los de más larga duración en el mundo, al festejarse durante casi tres meses, y este año espera recibir a más de medio millón de visitantes.

En la edición 116 del “Carnaval sin Fronteras 2018”, recorrerán los pueblos, barrios y colonias de Chimalhuacán, 56 comparsas de adultos, 15 grupos infantiles y 36 andancias, agrupadas en 11 bloques con más de 25 carros alegóricos amenizados por 13 orquestas musicales.

Esta festividad se arraigó en el país con el arribo de Maximiliano de Habsburgo y su esposa, la emperatriz Carlota, en 1864, y comenzó a llevarse a cabo como un acto de protesta por los excesos de la clase alta.

Posteriormente, fue adoptada como tradición popular en el municipio y a lo largo de los años se mezcló con una danza original conocida como los Huehuenches.

Los danzantes visten trajes de charros tejidos con hilos de oro, plata y pedrería fina, que se importan de Francia y Taiwán, cuyo costo puede variar desde los 60 mil hasta los 120 mil pesos, según el bordado, explicó Jesús Buendía Hernández, quien heredó la confección de trajes de carnaval desde 1972.

Buendía Hernández recuerda que fue su compadre quien le compartió el secreto para confeccionar diseños, los cuales representan historias de México, animales y también paisajes.

Cada traje tiene un peso de aproximadamente 14 kilos, que se complementa con chaleco, carrillera, sombrero y botas, pero algunos atuendos se fabrican con hilo de fantasía, lo que disminuye el costo, que va de entre 15 y 18 mil pesos.

En esta celebración no pueden faltar las máscaras alusivas a Maximiliano, con barbas rubias elaboradas con pelo de cola de caballo; aunque en la actualidad ya se fabrican de varios colores, según el gusto del cliente.

Son las máscaras de cera elaboradas desde 1926 por la familia Valverde, las que se distinguen por su alta calidad, y fueron sus integrantes los primeros en confeccionarlas, por lo que tienen patentada su creación.

Este arte ha pasado de generación en generación, bajo el secreto familiar, platica Adalberto Valverde, quien muestra con orgullo una máscara que data de 1928 y que fue confeccionada por su abuelo paterno.

“A nuestro taller no se permite la entrada de mujeres ni hombres que no sean de la familia, porque pueden falsear la forma de crearlas”, expresó.

También fabrican máscaras de cartón para niños y niñas, pintadas de diferentes colores, para transmitirles la tradición que se lleva a cabo en el municipio de Chimalhuacán.

Alfonso Sandoval Álvarez, Director de Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura, destacó que el Carnaval de Chimalhuacán por cientos de años ha velado por cuidar la pureza de la técnica y la perfección del trabajo en cada prenda que realizan para esta festividad.

Indicó que esta tradición es una de las de mayor arraigo en la entidad, por lo que debe ser preservada, estudiada y fortalecida, ya que brinda trabajo a los artesanos de la localidad, como lo son utileros, músicos, confeccionadores de trajes y sombreros de charro y mascareros, entre otros, acción que fortalece la economía del municipio.

Durante los tres meses que dura el carnaval, señala Alfonso Sandoval, sus habitantes, como buenos anfitriones, reciben a los visitantes en un ambiente festivo, hospitalario, para que la convivencia se lleve en paz y se conserve esta tradición.

“Todas las comparsas que participan contienden para ser la mejor, procuran el orden, la sana convivencia y hacen del carnaval una institución social que libera sentimientos de fiesta, en comunión pagana, que se traduce en torrente festivo que cautiva al visitante”, refirió.

El “Carnaval sin Fronteras 2018” inició el 20 de enero y concluye el 16 de abril, en el cual se realizarán 189 eventos en nueve barrios de la demarcación: San Agustín, San Lorenzo, Xochiaca, Xochitenco, San Juan, San Pablo, San Pedro, Santa María Nativitas y la cabecera Municipal.

Chimalhuacán también ofrece otros atractivos para los visitantes a este carnaval, como la Iglesia de Santo Domingo, construida en el siglo XVI, el Palacio Municipal que data del siglo XVII y las artesanías de tallado en piedra.

De igual forma, están las zonas arqueológicas de Tepalcates donde se encuentran ofrendas, entierros, esculturas en piedra verde, cerámica, tepalcates, vasijas, sahumadores, recursos acuáticos, restos del sistema de ingeniería hidráulica azteca que regulaba los niveles de agua en toda la zona lacustre, y Pochotes, que representa la identidad de los habitantes del municipio y aún guarda en sus entrañas vestigios de un pasado remoto.

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