27 marzo 2018
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Por Greta Díaz.

Son inicios de Semana Santa y, al igual que en verano, querrás lucir tu cuerpo en la playa. Todas sabemos que eso implica dejar de comer semanas antes, hacemos ejercicio y tomamos mucha agua para desintoxicarnos.

Pero no es necesario hacer eso, hay una forma más rápida para lucir bien en la playa. Aquí vamos.

Recuerdo tener 15 años y no estar contenta con mi cuerpo, pensando que a los 18 me vería mejor. Luego llegaron los 18, quería que desaparecieran las lonjas, pensando que a los 23 ya habría acudido a una dieta. Llegaron los 23 (todavía teniendo esas lonjitas) y quería menos vello en mi cuerpo, pensando que a los 25 tendría el dinero para pagar un tratamiento láser . Llegaron los 25 y quisiera verme como cuando tenía 15.

La sociedad nos ha enseñado que nuestro cuerpo tiene que ser de cierta forma. Delgadas, pero no tanto como para no tener curvas. Con piernas gruesas pero sin celulitis. Con abdomen plano, pero que no nos quite la sensualidad. Con senos redondos que reboten al correr, pero no demasiado.

Nos han enseñado a modificar nuestros cuerpos, a aspirar ser como aquellas modelos que vemos en revistas, y ni se diga a las celebridades en Instagram. Pero vamos ¿quién tiene el tiempo de hacer la rutina de ejercicios de Rihanna? o de Madonna, quien a sus casi 60 años se ve como cualquier modelo de 25 años. ¿De verdad queremos tantas exigencias sobre cómo debemos vernos?

Todas queremos ser aquella chica que luce genial en bikini. Poder tomarnos fotos en la playa, con las olas pegando contra nosotras y luciendo sexy. Ser aquella mujer que camina en traje de baño por la línea del mar con la frente en alto, moviendo las caderas mientras todos la voltean a ver.

Algunas nos cuestionamos qué traje de baño se nos verá mejor. ¿Bikini o traje completo? “¿Cuál esconde más mis lonjas?” Nos preocuparnos por depilarnos todas para no mostrar ni-un-so-lo-ve-llo. Como si tener vello corporal fuera algo de otro mundo. Evitamos poses que nos harán ser gordas. Cubrimos nuestros cuerpos cuando no es necesario estar en traje de baño (pareos, faldas, playeras largas, etc.).

¡Qué sufrimiento ir a la playa! Es momento de dejar de lado los estereotipos. Es momento de olvidarnos de las exigencias que nos imponen los medios de comunicación y las redes sociales. Pero sobre todo, es importante que disfrutemos nuestro cuerpo. No quiero llegar a los 40 y pensar “quisiera verme como cuando tenía 25”. Porque vamos, no soy Madonna. Quiero vivir en el ahora 25-26 años, aceptando cada centímetro de mi cuerpo. Que si comienza a asomarse la celulitis, pues bueno. Que si las lonjas son cada vez más difíciles de borrar, pues, ni modo. Que si no tengo las curvas de aquellas modelos, pues soy mujer, soy humana.

Es MI cuerpo, soy yo quien debe disfrutarlo, no los demás.

Para lucir bien en la playa sólo se necesitan tres sencillos pasos: aceptar tu cuerpo, ponerte un traje de baño y caminar con la frente en alto, moviendo las caderas con seguridad.

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