13 abril 2018
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Por Nestor Salgado.

Hoy, me dicen ustedes mismos, es el Día Mundial (o Internacional) del Beso.

Mucho tengo que decirles al respecto, porque evidentemente soy un cúmulo de buenas historias (de mis amigos), de buenos consejos (que nunca sigo) y de maravillosas historias (anécdotas en las que invariablemente termino mal parado)

¡Oh los besos! Fuente inagotable de energía, de enervantes sentimientos que se desbordan cual presa en época de lluvias.

¿Quién no recuerda su primer beso? Con baba, mal dado y mal recibido, a veces de piquito, y con la carga moral de ya ser un hombrecito en mi caso, beso que se daba uno con la compañera de primaria (o kínder, porque conozco a algunos que traen lo caliente desde la cuna).

Llega la secundaria, chamacos que de la noche a la mañana se vuelven expertos en el arte de la lengua metida en la tráquea de la fémina, que, me han contado, a veces nomás lo hacen por no sentirse solas. Surgen los juegos que inventaron adolescentes calenturientos ansiosos de un ósculo (que así le dicen al fino arte de embarrar los labios con otro ser) como “La Botella”

Prepa, y ya el beso se vuelve más significativo, más acá. No puedes besar a todas, porque la que en ese momento es tu novia, te agarra a madrazos inmisericordes. Es como el vínculo del amor verdadero, que no lo es, claro está.

La Universidad (o la vida laboral). Regresamos a la época de la secundaria, dado que el alcohol influye (en prepa también, pero acá ya se hace de forma legal, pero shhh, no le vayan a decir a mi mamá)… acá se toman las decisiones importantes. Besar no es cosa difícil, no cuando encuentras a la horma de tu zapato (frase de los antiguos que significa tu media naranja, la foto de tu Instagram, el hashtag de tu Twitter, el like de tu publicación, la niña embarazada de tu CONALEP)

El beso es la forma más sincera, y más excitante, de mostrarnos vulnerables. 

Besar a la amada significa que al fin encontraste a alguien que te da la suficiente confianza para darle parte del alma. Besar a la madre, es la forma perfecta de agradecerle lo que ha hecho por uno, lo bueno, lo malo, lo peor, lo sublime, y lo que aún puedes agradecerle con lágrimas en los ojos. Besar a una extraña es la mejor forma de romper el hielo, los antiguos decían que robar un beso era un acto de romanticismo (y robarte a la dama es aún más acá, a mi bisabuelo le funcionó), pedir un beso es la forma que tienen de ver a un pobre perdedor (porque me dicen que los besos no se piden). 

Besar libera y encadena, revive y mata, reverdece y pudre, alimenta y mata de hambre, es una droga que provoca la adicción más peligrosa, y la rehabilitación más benevolente… todo depende de con quien.

Amigos míos, besen, vayan y encuentren a quien se merezca los besos, a nadie más se los regalen. Al final, son gratis, pero lo valen todo.

Besos a todos, pues

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