18 junio 2018
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Por Greta Díaz.

Crecí con un padre que siempre estuvo cerca. A pesar de múltiples viajes de trabajo, siempre estaba allí para nosotros. Específicamente, a mí me acercó mucho a los retos mentales, me enseñó a jugar con acertijos, a resolver sudokus, a defenderme y a nadar. De él saqué mi gusto por la historia y la lectura. Cada noche me inventaba cuentos o me leía. Cuando fui creciendo, nos turnábamos un capítulo cada quien. Jamás lo he visto borracho y únicamente una o dos veces he escuchado una grosería salir de su boca. Soy afortunada.

Lo cierto es que no todas las personas crecen con un padre como el mío. De acuerdo con el INEGI, 33% de los mexicanos crecen sin un padre. Y eso, específicamente para las mujeres, es lamentable. Sin embargo ¿qué sucede con las paternidades en nuestro país?

Estamos acostumbrados a que la madre es quien lleva la crianza de los hijos, muchas veces, haciendo a un lado a los padres. Ojo, no en todos los casos. Sabemos que hay padres que abandonan a su familia, pero de ellos no hablaremos hoy. Hablaremos de aquellos padres que quieren estar presentes y no se los permiten.

Todo esto viene desde la legislación, por ejemplo, después del nacimiento de un hijo, una mujer tiene 84 días de licencia laboral, mientras que un padre tiene sólo cinco ¡cinco! Hace poco conocí a un padre que hace todo en la casa mientras su esposa trabaja. Durante años fue juzgado por su familia y amigos. Tengo conocidos que, al divorciarse, sus ex esposas les quitaron el derecho de ver a sus hijos. ¿Por qué los padres tendrían menos derecho a estar con sus hijos? El no haber cargado a un niño durante 9 meses no implica que el lazo no sea tan fuerte como con la madre.

Diversos estudios han demostrado que el hecho de que los padres ayuden en casa y estén más con sus hijas implica un mejor desarrollo para las mujeres. Una  investigación realizada por la Universidad de British Columbia determinó que las niñas que crecen con padres que llevan las tareas de la casa tienden a optar por trabajos en rubros dominados por los hombres, como ingenierías, pero también logran tener a trabajos mejor pagados. La interacción con el padre, sobre todo en las niñas, implica un aumento de autoestima y poder enfrentarse a otros hombres.

Los niños y niñas que tienen un lazo más fuerte con su padre tienden a tener menos problemas de autoestima y de comportamiento. Así mismo, cuando la figura de un padre no es fuerte, los jóvenes están más propensos a dejar la escuela y abusar de substancias ilegales.

Otro estudio demuestra que la interacción con un padre puede influir en el desarrollo cognitivo, social y académico de un hijo. Pensemos en lo social: un padre es el primer referente masculino; para las niñas esto implica definir cómo será su pareja en un futuro, para los niños es un ejemplo de cómo ser hombres.  Somos animales sociales, y como tal, aprendemos del ejemplo.

Finalmente, un estudio llevado a cabo en Estados Unidos, determinó que ahora, como nunca antes, los hombres están dispuestos a estar más involucrados en el cuidado de sus hijos. Esto se debe a distintas cuestiones, entre ellas: las madres trabajan más y ahora hay más conciencia de género.

En fin, la figura de un padre es tan elemental para el desarrollo de un infante como la de la madre. Ni más, ni menos. Así que, impulsemos a que estén ahí para nosotros y nuestros hijos (aunque yo no tenga hijos). Pidamos cambios en la legislación, cambiemos nosotros, impulsemos a que ellos valoren el tiempo con sus hijos e hijas.

¿Cómo esperamos que los padres estén ahí para ayudar a sus parejas si la misma ley no lo permite? ¿Cómo esperamos que los padres estén ahí para sus hijos si los juzgamos por quedarse en casa? Si como mujeres exigimos equidad, será necesario que también cambiemos el chip metal del papel de los hombres en la familia y en el hogar, pero sobre todo, que permitamos que pasen tiempo de calidad con sus hijos e hijas.

Yo crecí con un padre que estuvo ahí para enseñarme todo lo que necesitaba. Nunca me hicieron falta retos físicos o mentales, ni alguien que me subiera el autoestima.  A pesar de que ahora nuestra relación no es tan cercana como la que tengo con mi madre, sé que estará ahí para mí cuando así lo necesite. Valoremos el trabajo de los padres, pero sobre todo, valoremos su presencia en nuestra vida y sus aportes en la vida de sus hijos e hijas.. Un poco atrasado, pero: feliz día del padre a aquellos que cada día retan a los infantes a ser mejores personas.

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