24 julio 2018
Comments 0
Compartir

Por Néstor Salgado.

El día de la elección fue el 1 de julio y el mismo día prácticamente supimos quien ganó. Desde entonces han pasado 23 días y se siguen peleando. No es para menos, ésta generación no conoció el proceso de transición del PRI al PAN de aquel lejano 2000, hablamos que desde entonces, han pasado 18 años. Pero para eso estoy aquí, amiguitos.

Aunque es cierto que en 2006 hubo cambio de partido en el poder, no cuenta y les explicaré el por qué más adelante. Lo importante es que no les he dado las reglas de etiqueta para todos los que activamente estamos subiéndonos al tren del mame político. Porque como en todo, si no hay reglas, no hay nada de humano.

Los noto confundidos, asumo mi parte de culpa por no venir antes a explicarles de los procesos de entrega-recepción, de cómo tenemos que asumir nuestros respectivos roles en ésta dinámica y cambiante obra de teatro llamada “Democracia Mexicana”

Iniciemos con un poquito de historia: Por allá del lejano 2000 había, como en éste 2018, sólo dos candidatos disputando el honor de ser Presidente: Vicente Fox (PAN) y Cuauhtémoc Cárdenas (PRD). En aquel entonces el PRI era el partido en el poder, era el mero mero, el mandamás, el partido dominante en toda esfera (política, social, económica), además de que contaba con una estructura exquisitamente alineada, que funcionaba como relojito, tan es así que, aunque perdieron la presidencia, lograron afianzarse en los Congresos -por eso la transición del 2006 fue poco relevante en este sentido-.

El punto es que en ese entonces yo era anti-panista, parte por ser en aquel entonces un joven revolucionario marxista, leninista, maoísta, trotskista, comunista y anexas, parte porque leía casi tanto como bebo ahora e ilusamente creía que por eso tenía la razón antes que cualquier otro, parte por un pleito que tuve en aquel entonces con un panista (que, pueden reírse, tiempo después hasta sacó su videito apoyando a Peña Nieto)

La cosa es que me tocó sufrir “la derrota”, porque aunque era cierto que no comulgaba con el PRI ni con el PRD, me daba un profundo asco ver que la derecha iba a gobernar el país. Fue entonces cuando descubrí que seríamos La Oposición. 

Estábamos bien imbéciles y hacíamos varias cosas: Criticar constantemente las decisiones de los Presidentes, burlarnos de sus pifias, compartir sus errores y rasgarnos las vestiduras, decir “pues es su trabajo” con desdén cada que hacían algo bien, alarmarnos cada que hacían algo que sentíamos nos iba a dañar para siempre como país, nos reíamos de su familia, de sus hijos, de sus madres, ¡caray!, hasta de sus defectos físicos. Eran para nosotros El Pendejo y El Chaparrito Borracho.

Por azares del destino, entré a trabajar a Gobierno Federal ya que el PRI había ganado de nuevo, y OH SORPRESA, hubo cambios drásticos: La Oposición se volvió La Mafia del Poder y surgieron Los Chairos y los Pejebots como los ejércitos antagónicos en un nuevo campo de batalla: Las redes sociales.

Seis años de duras críticas al Presidente y a su familia, a su pasado con el suéter morado con un osito, a su hija la gorda, a sus errores de pronunciación en inglés, a sus pifias en español, al pastel caído, a su gabinete todo meco, a los chismes, al dañar a la persona y de pendejo no bajarlo (OJO: Los casos de corrupción documentados son aparte, esos que se castiguen con todo el peso de la ley)

Ahora, entra Andrés Manuel, un señor que no sabe hablar inglés, que habla tan despacio que parece que habla cetáceo, con un hijo que se pone rayitos rubios, a un gabinete que creé en los Aluxes y un largo etcétera (OJO: Lo del Fideicomiso, hasta que no se compruebe al 100 que hubo chanchullo, no cuenta, y si sí hubo algo, que se castiguen con todo el peso de la ley)

Dicho ésto, les comento, amigos Chairos, que ahora ustedes serán llamados Pejebots, mis amigos Peñabots ahora serán Derechairos, la Mafia del Poder ahora es La Resistencia y efectivamente, los Derechairos se meterán durísimo con el nuevo Presidente.

Ahora bien, ¿usted está cansado de ésta dinámica? Júntese conmigo, hagamos grupos de discusión sobre las políticas emprendidas, seamos dignos opositores, reconozcamos cuando hagan las cosas bien, exijamos resultados, ahondemos en generar propuestas ciudadanas, apoyemos a los de La Resistencia que hacen bien las cosas, pidamos las cabezas de los que entren a chingarse al pueblo… pero hasta que Andrés asuma el poder. ¿Para que se desgastan peleando ahorita si nos esperan seis años de ésto? Se ven francamente ridículos peleándose por la leche sin tener la vaca.

 

Comentarios de Facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: